A esto se le llama relajarse en la naturaleza
Imagenes desde las Antípodas
Como los bancos algun dia....
Escribo en estas páginas para hacer público que he expropiado 492.000 euros a 39 entidades bancarias a través de 68 operaciones de crédito. Si incluimos los intereses de demora, la cifra actual de la deuda es de más de 500.000 euros que no pagaré.
Ha sido una acción individual de insubmisión a la banca que he llevado a cabo premeditadamente para denunciar al sistema bancario y para destinar el dinero a iniciativas que alerten de la crisis sistémica que estamos empezando a vivir y que intenten construir una alternativa de sociedad.
Se trata de una acción ajena a cualquier tipo de violencia, que reivindico como una nueva forma de desobediencia civil, a la altura de los tiempos que corren. Cuando la financiación al consumo y la especulación son dominantes en nuestra sociedad, ¿qué mejor que robar a los que nos roban y repartir el dinero entre los grupos que denuncian esta situación y construyen alternativas?
Llista d'entitats bancàries afectades.
¿Cómo he podido conseguir tanto dinero sin propiedades ni avales?
Tras algunas investigaciones y pruebas, en la primavera del 2006, empecé a llevar adelante de manera definitiva esta idea haciendo creer, según el caso, a los diversos bancos, cajas y establecimientos financieros de crédito que me quería reformar el piso o comprar un coche. En algunos casos, también a través de una empresa creada con el propósito de poder justificar determinadas inversiones como la compra de material audiovisual para una productora.La ventaja de pedir un préstamo desde una empresa es que la deuda como empresa, aunque sea una empresa unipersonal, no aparece en tu historial de deuda personal, de modo que puedes ir aumentando tu endeudamiento indefinidamente sin que el CIRBE (sistema de información sobre deudas del Banco de España) lo detecte. Existen otras maneras de engañar al CIRBE que explicaré a quien quiera realizar una acción con una finalidad similar a la de la mía.
Estos préstamos eran solicitados sin ninguna garantía ni de otra persona ni de ninguna propiedad, simplemente con mi firma. Con una profesión inventada y una buena nómina falsa que hacía creer que ganaba de sobras para acceder a la financiación. El quid de la cuestión es que los bancos no tienen manera alguna de comprobar si una nómina que les presentes es real o no, siempre y cuando la empresa y la persona existan realmente.
También había que presentar los extractos bancarios adecuados, que conseguía haciendo circular el dinero de cuentas de empresa a cuentas personales a través de transferencias de nóminas para simular ingresos personales, que los bancos se creían. En algunos casos me pedían el contrato de trabajo, la declaración de la renta o la vida laboral. A mis empresas les pedían las declaraciones del IVA trimestral y, cuando ya tenían más de un año, el impuesto de sociedades.A todo esto se puede responder adecuadamente, y a veces con información real. Si no, con una impresora, fotocopiadora, tijeras y celo, ¡se hacen maravillas!En algunos casos, tuve que comprar el coche para el que había solicitado el préstamo, y después me lo tuve que vender todo antes de dejar de pagar para que no me lo pudiesen embargar i así tener más fondos para financiar las luchas.
Sorprenderá que haya conseguido esto, 492.000 euros sin avales ni garantías, en un contexto de contracción del crédito. Es una demostración de cómo la banca promueve el endeudamiento de las familias por encima de cualquier control y de cualquier medida de prevención de riesgos y de sentido común.
Como conclusión, hay un hecho que nos puede ayudar a entender las posibilidades y oportunidades que hay para este tipo de acción: los bancos y las entidades financieras necesitan conceder créditos, porque es una de sus maneras principales de obtener beneficios y porque, como ya hemos explicado en otro artículo anterior, el sistema financiero necesita que cada vez se firmen más créditos para poder crear cada vez más dinero. Es una rueda que no se detendrá hasta que colapse el sistema. Nosotras, en lugar de seguir ayudando a que la rueda gire pidiendo créditos para producir o para consumir, tenemos la oportunidad y la responsabilidad de ponerle trabas, heciéndoles creer que queremos créditos y que así podrán crear este dinero gracias a nosotras. Después, al no devolver los préstamos, hacemos desaparecer este dinero y el que se había creado de la nada, con la garantía que habíamos firmado de devolución de las deudas. Este sistema funciona a partir de la confianza y si mediante formas de actuación como estas, conseguimos sembrar desconfianza, podremos abolirlo (destruirlo?)!
¿Por qué esta acción?
Esta crisis que se ha explicado en artículos anteriores, especialmente en su vertiente energética, era de prever. Hace tres años conocí las refleciones acerca del cénit del petroleo y pensé que en el momento en que se desencadenara la crisis sería fundamental que estuviésemos preparadas. Ésta podría ser una oportunidad para el cambio social, un momento que se tenía que aprovechar. Pero si no nos preparábamos, el futuro podría llegar a ser incluso mucho peor de lo que tenemos ahora, dado que la gestión de la escasez dirigida desde poderes económicos y políticos podría llevarnos hacia un nuevo fascismo.A menudo, uno de los inconvenientes que encontramos cuando hablamos de transformación social en la actualidad es que nos cuesta identificar a los enemigos principales. No en vano, ya juegan bien sus cartas para que cueste identificarlos. Como hemos visto en el artículo que hablaba del sistema financiero, hay mecanismos escondidos y perversos que hacen que una minoría controle la creación de dinero y, a partir de ello, hacen que el sistema económico se mueva al ritmo que más les interesa. Desenmascarar a esta minoría, a este sistema bancario que nos lleva al colapso ecológico, me parecía fundamental y fue una motivación clara para llevarme a realizar esta acción de insumisión financiera y hacerla pública.Otra razón de peso fue el poder fortalecer a los movimientos sociales para que se pudiesen preparar para la crisis, ensayando las alternativas que pueden convertirse en el ejemplo de una forma de vida viable cuando ésta estalle. Creía que para esto hacía falta más dinero del que podemos conseguir por otros medios, ya que, según mi experiencia en los movimientos sociales, uno de los factores limitadores importantes de los proyectos transformadores ha sido siempre la falta de capacidad económica para echar adelante proyectos estratégicos que se puedan iniciar cuando se crea conveniente y mantener con el tiempo.
Hay alternativas de sociedad que empiezan a ponerse en marcha desde la práctica y sin ideas demasiado preestablecidas. Hay muchas iniciativas que, desde la autonomía y la autogestión, están empezando a practicar formas de vida en las que creen como alternativa al sistema capitalista actual. Hay esfuerzos claros y decididos para coordinarse y organizarse conjuntamente en red, para empezar a poner en práctica otro modelo de sociedad. El camino ya ha empezado, ahora hay que mantenerlo y darle fuerza.
¿A quién ha ido el dinero?
Una vez pagadas comisiones, intereses, notarios, impuestos y gastos varios relacionados con la acción y que no forman parte del dinero disponible para el cambio social, quedaron unos 360.000 euros que se han destinado, entre otros, a la publicación que tienes entre tus manos1. Los demás destinos han sido diversas acciones e iniciativas destinadas tanto a concienciar sobre la crisis sistémica (energética, alimentaria, económica...) como, especialmente, a impulsar un anplio movimiento social que ponga en marcha otras maneras de vivir en sociedad mientras se enfrenta al modelo capitalista actual, teniendo como objetivo el de sustituirlo.
No daré detalles en este escrito para no poner en problemas a los proyectos que han recibido este dinero sin ser responsables de ello, pero confío que la memoria de las personas con quien he compartido momentos en los últimos tiempos activará el boca-oreja que hará que mucha gente pueda saber con seguridad que el destino de los fondos ha sido orientado en este sentido.
Un llamamiento a la acción
Esta acción quiere ser sobre todo un llamamiento para que cada una se plantee qué es lo que puede y lo que quiere hacer para cambiar el estado de las cosas dentro de lo que sea posible o incluso de lo que podría parecer imposible...Si yo he llevado a cabo esta insumisión financiera, arriesgando mi libertad para demostrar que el sistema económico es más vulnerable de lo que parece y para conseguir todo este dinero para la construcción de alternativas, quizás muchas otras personas podrán hacer alguna cosa más si creen en sí mismas, si saben librarse de los falsos miedos en que se nos educa premeditadamente dentro del sistema y si piensan decididamente que sólo la gente, desde abajo, podemos cambiar el estado de las cosas.
Poniendo como ejemplo el estilo de acción que yo he llevado a cabo, quizás cada uno, según su contexto personal y económico, pueda darse cuenta de que hay cosas que están a su alcance: Los arrendatarios, que padecéis el encarecimiento de los precios (que acostumbra a venir tras el encarecimiento de los precios de compra) podéis juntaros para iniciar una huelga de alquileres como la de los años 1930 y 31; me consta que ya hay gente que está pensando en ello...
Si estáis pagando una hipoteca desde hace pocos años y os queda mucho tiempo de trabajo en un puesto que no os gusta, quizás podéis dejar de pagar la hipoteca y okupar vuestra casa. Si lo hacéis solos quizás tendréis un problema (aunque no más grande que el que ya teníais y además os podréis plantear dedicaros a lo que os guste y que sea coherente con vuestras ideas y vocaciones) pero si mucha gente se organiza, será la banca la que tendrá el problema...
Si sois personas comprometidas y queréis colaborar con los movimientos sociales, ahora ya sabéis que tenéis la opción de solicitar algunos préstamos y no pagarlos para así financiar las luchas, a la vez que ponéis trabas al sistema financiero. Hay maneras de hacerlo sin recibir por ello ninguna acusación penal, sería cuestión de hacerlo a una escala más pequeña que la mía y de no hacerlo público. En esto os puedo echar una mano, jeje.Si ya vais camino de tener que vivir sin cuentas bancarias porque os han puesto una pena-multa (de esas que tanto abundan actualmente) que no queréis pagar, ¿por qué no expropiáis algo de dinero a la banca antes de que llegue el momento de dejar de tener cuentas corrientes?
Eso sí, con estas diversas opciones y otras que se os puedan ocurrir seréis morosos toda la vida (o mientras aguante este sistema financiero en crisis...), de modo que sería aconsejable que os lo pensaseis como idea acompañana de un plan personal para vivir de otra manera, sin cuentas corrientes ni propiedades. De todos modos, si no podéis o no queréis llevar a cabo ninguna de las acciones anteriores, hay dos cosas más sencillas que todo el mundo puede y debería hacer lo antes posible: no solicitar ningún crédito y sacar el dinero del banco.
Al mantener préstamos, tarjetas de crédito y cuentas corrientes, estamos siendo cómplices de unos bancos que representan el corazón de un sistema capitalista que está sembrando la destrucción del planeta, la pobreza y la esclavitud de nuestras vidas por doquier.Sacar el dinero del banco es una cosa que cualquier persona puede hacer si simplemente se organiza un poco para gestionar sus pagos y cobros de otro modo.
Y si este llamamiento te llega tarde porque hay deudas que no has podido pagar y ya apareces en listas de morosidad de los bancos... por qué no te pones en contacto conmigo y montamos un sindicato de morosos? Que hay más personas inscritas en las listas de morosos que en las del paro... ¡y vivir sin cuentas corrientes es un arte que valdría la pena compartir!
Lo que voy a hacer a partir de ahora.
Mientras escribo este comunicado público aún no hay ninguna acusación penal contra mi persona, hecho que prueba que he podido llevar a cabo la acción hasta el final afuera de cualquier control o sospecha policial.De todos modos, según el sistema judicial del estado español (y sin contar con su motivación ética), a partir de esta confesión se me tendría que acusar de estafa mayor (que se considera a partir de 50.000 euros) y de insolvencia punible (también denominada levantamiento de bienes). Por la primera acusación se me pueden pedir entre 2 y 6 años, y por la segunda entre 1 y 3 años. Así que he preferido reivindicar esta acción públicamente como desobediencia civil para que todo el mundo pueda saber lo que se puede hacer y para cuestionar al mismo sistema financiero en vez de esconderlo como me recomendaría cualquier persona que pensase primero en su integridad personal.
Pero dado que mi postura es claramente de reconocimiento y de defensa moral y política de los hechos y dado que no pienso que el sistema judicial está legitimado para juzgarme (como parte de un sistema político totalmente antidemocrático en cuanto a dependencia de los mismos poderes económicos a los que denuncio con mi acción), he decidido acompañar esta explicación pública de los hechos con mi desaparición física. De ese modo evitaré que posibles represalias contra mi libertad o mi cuerpo me impidan seguir defendiendo y explicando estos hechos públicamente y seguiré activo en los movimientos sociales catalanes a partir de la participación virtual mientras me encuentre físicamente en algún otro lugar del mundo desde el que pueda también participar en las luchas sociales.
Más adelante, me reservo la posibilidad de volver a aparecer físicamente en territorio catalán, si se demuestra que la sociedad civil catalana está preparada para defender la libertad de aquellas personas que nos enfrentamos públicamente a los poderes económicos y políticos de nuestra sociedad.
Y si algún día, por voluntad propia o no, soy juzgado, aviso que el único veredicto que aceptaré será la absolución por consideración del tribunal de que mi acción no es constitutiva de delito, a causa de su motivación ética y solidaria en contra de los actores que más daño hacen a esta sociedad y en pro del bien común. Aparte de esto, no negociaré penas menores para evitar cumplir condena, ni pagaré una fianza, ni multa, ni negociaré la deuda. Si el estado es incapaz de salir de la presión de los poderes fácticos, que todo el mundo lo vea manteniendo a una persona como yo en prisión.
Esta acción de Enric, aún siendo innovadora, no sale de la nada; históricamente, activistas de muchas tendencias se han arriesgado por el bien común desde afuera de la legalidad vigente, ya sea realizando acciones contra la banca para financiar las luchas, ya sea realizando acciones públicas de desobediencia civil para transformar algo. En el campo de las expropiaciones bancarias, la tradición arranca a principios del siglo XX, en países como Francia e Italia, y también en el estado español, por ejemplo con el espectacular atraco al Banco de España en Gijón por el grupo de los solidarios, en 1923.Personajes míticos de nuestra historia como Durruti, Quico Sabaté o Salvador Puigantich han participado en acciones de este tipo, las cuales siempre son peligrosas ya que se pone en juego la vida tanto de los participantes como de los trabajadores de las sucursales. Otros métodos clandestinos, más seguros para las personas pero complicados han sido la falsificación de moneda o de cheques de viaje, por esta última acción contra el Citybank se dio a conocer al mundo Lucio Urtubia, quien todavía vive y recientemente ha realizado varias conferencias en el territorio catalán para presentar el documental Lucio, el anarquista irreductible.La estrategia de la desobediencia civil arranca en el siglo XIX de la mano de Henry Thoreau y se hace conocida mundialmente a través de figuras como las de Gandhi y Martin Luther King. En el estado español no empieza a valorarse la desobediencia pacífica como posibilidad hasta después de la muerte del dictador Franco, dado que cuando la violencia del estado goza de completa inmunidad, la desobediencia no violenta se hace imposible. Desde los 70 hasta ahora, algunos de los movimientos sociales más reconocidos como la exitosa insumisión al servicio militar y el movimiento de okupaciones se basan en esta premisa desobediente.Una de las dificultades del punto de encuentro radica en que parten de situaciones opuestas. La primera necesita de clandestinidad; la segunda es una acción pública que basa su fuerza en su apoyo social y en la legitimidad de sus acciones. La acción que nos ocupa hoy las puede fusionar porque tiene dos partes: la parte de acción directa (ya se ha llevado a cabo y su carácter secreto ha permitido el éxito de la acción) con la parte de desobediencia civil (que empieza hoy, con la confesión y defensa pública que hace el autor, cuestionando seriamente la legitimidad moral de la banca).
Si este ejemplo quedará como un caso aislado o si será la semilla para una nueva estrategia de acción, ya sea pública o escondida, el tiempo nos lo revelará. La palabra la tenemos cada una de las personas que queremos cambiar las cosas.
Para entender un poco mejor que esta pasando
¨La crisis económica que hoy asola al mundo no es financiera (de crédito y/o de liquidez), es una crisis estructural de sobreproducción relativa de mercancías. En otras palabras, las industrias del mundo están produciendo más mercancías (productos) de las que el mercado puede consumir, por lo que, dado que no logran vender parte de sus productos, se ven incapacitadas para pagar sus deudas (por ello la crisis aparenta ser financiera), sus ganancias se estancan o reducen y no pueden seguir reinvirtiendo para continuar produciendo, pues no venderán lo que produzcan. En consecuencia, el problema es más grave, profundo y de larga duración que una crisis financiera o una pasajera caída de las bolsas de valores.
Desde los últimos años del siglo pasado muchas empresas de diversos sectores productivos comenzaron a percibir mayor dificultad para colocar sus productos, ya que las empresas del sector comercio requerían más tiempo para vender las mercancías, razón por la que alargaron los periodos entre un pedido y el siguiente.
Esta situación fue la consecuencia de veinte años de políticas económicas y prácticas laborales dirigidas a reducir los costos de la mano de obra y el aumento de la productividad (incremento del rendimiento de cada trabajador) que dieron por resultado la reducción del poder adquisitivo de los salarios en todo el mundo, incluido el llamado primer mundo.
Como los trabajadores de todas partes tenían menor poder adquisitivo fueron reduciendo paulatinamente su consumo. Pero, gracias a la aplicación de tecnologías que incrementan la productividad, los costos de producción se redujeron y por ello la ganancia creció compensando en parte la reducción en las ventas. Obteniendo una ganancia mayor por cada producto los empresarios lograron durante un tiempo mantener sus ganancias en niveles satisfactorios. Sin embargo, la capacidad de consumo de la gente siguió contrayéndose. La alternativa que encontraron los empresarios fue formar alianzas fusionando empresas para abaratar sus costos de producción y operación y controlar una fracción mayor del mercado.
Al mismo tiempo, el sector comercio se asoció con los banqueros para hacer más accesible el crédito para el consumo, estimulando el otorgamiento de tarjetas de crédito bancarias. Esto encarecía las mercancías porque los consumidores debían pagar los productos y el costo del crédito, pero permitía a las personas adquirirlos y pagarlos poco a poco, conservándose temporalmente la capacidad de consumo.
El crédito al consumo permitió durante casi una década ocultar la progresiva contracción del mercado, posponiendo el estallido de la crisis. Entre tanto, la reducción en las ventas lentamente fue alcanzando los primeros eslabones de las cadenas productivas, es decir, a las industrias extractivas y las productoras de maquinarias y equipos para las industrias que producen mercancías para el consumidor final.
El conjunto de las cadenas productivas intentó, dado que el mercado para el consumidor final y el gran mercado entre industrias tendían a la contracción, colocar parte de sus ganancias en las bolsas de valores y en instrumentos bancarios, en lugar de invertirlos en la producción. El resultado fue el crecimiento del monto de dineros o capitales flotantes que buscaban obtener beneficios sin poder ni querer insertarse en los procesos productivos. Los dineros o capitales flotantes llegan a la bolsa de valores a fortalecer económicamente a las empresas que cotizan en la bolsa comprando acciones a cambio de obtener parte de las ganancias de las empresas. Pero, como ya dijimos, éstas tenían cada vez más dificultades para acrecentar sus ganancias y en consecuencia pagar los beneficios ofrecidos.
En la bolsa se capitaliza una empresa al comprar sus acciones y se la descapitaliza al venderlas, se puede jugar con los precios de las acciones comprándolas baratas y vendiéndolas cuando han subido de precio. El precio de las acciones puede subir de manera natural cuando sus ganancias se incrementan, cuando el sector está creciendo o incluso cuando de manera artificial, sin ninguna razón específica, se incrementa su demanda. Los empresarios de todos los sectores buscaron otras posibilidades más rentables y más rápidas para obtener las ganancias que el mercado empezaba a negarles. Lo encontraron en la banca, financiando diversas formas de crédito y empezaron a comprar “acciones” de sistemas de crédito. Los banqueros ofrecieron jugosas ganancias a cambio de dinero para prestarlo. Llegaron al extremo de vender deudas que parecían de pago seguro, como las hipotecas y los comodities.
Los comodities son compras a futuro de materias primas y otros insumos para la producción (como los combustibles) que aún no se producen. Al comprarlas los empresarios se aseguraban un precio determinado de sus materias primas e insumos, de manera que un sobresalto en el mercado no los metiera en problemas en el futuro, pero al aumentar la demanda de los comodities estos subieron de precio y llevaron los precios del petróleo y los granos básicos, por ejemplo, a niveles absurdos, pues la idea de comprar comodities era protegerse contra futuras alzas inesperadas en los precios.
Con los créditos hipotecarios y otros semejantes se llegó al extremo de revenderlos. Un banco otorgaba créditos para la compra de viviendas y luego vendía el conjunto de las deudas, bajo el entendido que los pagos futuros de los deudores serían seguros. Así se venden documentos que representan pagos futuros. Con esta operación un banco obtenía dinero a cambio de promesas de pago y el comprador a su vez vendía “acciones” respaldadas en dichas promesas de pago o pagarés. Para lograr la venta se ofrecían rendimientos superiores con la esperanza de colocar el nuevo dinero respaldado con promesas de pago en forma de nuevos créditos. Miles de empresas por todo el mundo jugaron a prestarse mutuamente dinero a cambio de mayores rendimientos (ganancias) que en la realidad eran inexistentes, pues al final de la cadena de préstamos se encontraban millones de personas y miles de empresas con escasa capacidad de pago.
Para colmo, en un ambiente en el que sobraban capitales (dinero) que buscaban donde colocarse para generar ganancias sin poder llegar a donde se genera la ganancia (la industria productora de mercancías) las complicaciones se agudizaron por el masivo arribo al mercado financiero (el de los préstamos sobrepréstamos, el del dinero virtual) de cantidades descomunales de dinero proveniente de la delincuencia organizada (narcotráfico, tráfico de personas, prostitución, pornografía, delincuencia cibernética, fraudes financieros, contrabando, robo de autos, secuestro, venta de protección, etc.) que buscaba lavarse para entrar en la economía legal y así ser disfrutado por sus poseedores sin problemas legales. Así, la competencia por colocar los capitales sobrantes y el dinero que requiere ser lavado produjo que los dueños de los sistemas de crédito ofrecieran mayores rendimientos, buscando captar parte de esa enorme masa de dinero que busca reproducirse. Todos sabían que semejante situación terminaría mal pero esperaban que un milagro los salvara o cuando menos que antes de que estallara la burbuja lograran hacer realidad las promesas de pago que tenían en sus manos. Pero obviamente la mayoría no lograría cobrar esos pagarés.
Llegó el momento en que los consumidores finales, los trabajadores, desde obreros hasta profesionistas y ejecutivos de empresas, llegaron al límite de su capacidad de endeudamiento y se atrasaron cada vez más en sus pagos o de plano dejaron de pagar. Al saberse que una empresa tiene listas de deudores que están atrasándose o dejaron de pagar (carteras vencidas) todos los poseedores de promesas de pago emitidas por esa empresa buscan venderlas cuanto antes para recoger de inmediato sus ganancias, recuperar lo invertido o de menos no perder mucho. Cada promesa de pago o pagaré tiene un plazo de vencimiento en que debe ser pagado y quienes comercian con las deudas deben pagarlos. Pero si les están llegando menos recursos porque al final de la cadena la gente no puede pagar sus créditos, pierden liquidez, es decir, no tienen dinero para pagar a sus clientes los rendimientos ofrecidos. Entonces las exigencias de pagos se multiplican al grado que los dueños de las listas de deudores se declaran en quiebra, por no poder pagar lo prometido. A esto le llaman crisis financiera.
Cuando la burbuja de la especulación revienta, es decir, cuando el gran fraude de todos contra todos se cae, todos denuncian que han sido víctimas y exigen a los gobiernos que alguien les pague el dinero que como rendimientos (insistimos dinero inexistente) se les prometió y dado que éste no existe nadie puede pagarlo. Los gobiernos salen al rescate de los empresarios otorgando dinero del erario público a los bancos y empresas semejantes para que puedan pagar (hacer realidad el dinero inexistente) a sus clientes y consumar el fraude. Así, cientos de empresas prometen rendimientos que se hacen realidad al final de cuentas sólo a costa de los contribuyentes.
Pero, como decíamos, la mayoría no logra cobrar las promesas de pago, por lo que muchos quiebran o reducen su nivel de operaciones despidiendo trabajadores, con lo que el desempleo se incrementa. Como las empresas quedan endeudadas compran menos a otras empresas y el mercado entre empresas se contrae aún más y con el incremento del desempleo y las reducciones salariales el mercado de consumidores finales se contrae también más. El resultado es más empresas que cierran o quiebran y más desempleo, que contrae aun más el mercado.
El círculo vicioso se detiene cuando el conjunto de la economía se reduce a su valor real, es decir, cuando desaparece el dinero ficticio, que al estallido de la crisis tenía un valor nominal equivalente a tres veces el valor de la economía real. Para que ello ocurra, las promesas de pago deben cobrarse; la mayoría no son cobrables pero algunas sí. Se trata de una guerra por ver quiénes siguen vivos en la economía y quiénes desaparecen pagando con dinero real las deudas ficticias que entre todos generaron. Aquí no hay justicia ni equidad, es la ley de la selva, gana el más fuerte y el más tramposo, el que tiene mejores contactos con los gobiernos. Miles de empresas desaparecen y millones de trabajadores quedarán sin empleo y una vez que en la economía no hay o casi no hay dinero ficticio el proceso se reinicia: las empresas crecen y generan ganancias que reinvierten para crecer más, pero cuando las ganancias son tan grandes que “no caben” en la empresa o en el sector productivo migran a otro sectores en busca de mayores y más rápidas ganancias y luego se convierten, mediante la banca en créditos.
Y otra vez, a la larga crecerán tanto los capitales (dinero) que trata de auto reproducirse prestándose a cambio de intereses, que llegará el momento en que será impagable y vendrá otra crisis. Pero, para evitar que la tragedia se convierta en un Apocalipsis muchas de las deudas son renegociadas a nuevos plazos para que en el futuro ese dinero ficticio sea pagado con dinero real (valor real) generado posteriormente. De manera que el sistema no se colapsa y continúa funcionando hasta la nueva crisis, consumiendo anticipadamente el valor que será creado en el futuro, o en otras palabras comiéndose el futuro. [……..]
[.....] Por la crisis estructural del sistema los trabajadores pagaremos el mega fraude y por lo pronto ya perdimos parte de nuestro salario, gracias a la devaluación permitida y propiciada por los gobiernos. Esta devaluación, resultado de la compra masiva de dólares (o euros) por algunas empresas, es una especie de rescate ultra rápido que el gobierno les proporciona a costa de las reservas de dólares, que no les pertenecen a los funcionarios del gobierno, que disponen de ellas con la mayor desfachatez.
Un plan económico para enfrentar la crisis debe incluir, así habrá que demandarlo, control de precios, aumento salarial de emergencia, garantizar la soberanía alimentaria y creación de empleos directamente de parte del gobierno, en lugar de entregar nuestro dinero a los empresarios aventureros y estafadores (todos).
Por último, la crisis que se enseñorea sobre el mundo, como acabamos de demostrar, tiene implicaciones sobre sectores álgidos e importantes del gran capital internacional: la industria armamentista, la alimentaria, el petróleo, agua, telecomunicaciones, evidentemente el sector financiero, todo está en entredicho y las posibilidades de superación son poco halagüeñas. Es por ello que debemos mantenernos alertas, con propuestas, para hacer frente a los coletazos sucesivos de la crisis que tanto fuera como dentro de nuestras fronteras nos afectarán.
Y una última reflexión: si alguien ha vivido en crisis en todos estos años, si alguien ha padecido sus efectos, somos los trabajadores. Quienes tenemos la obligación de entender que si esto ocurre es porque así funciona el sistema capitalista. No se trata de buenas o malas y perversas voluntades. Esta es la manera en como opera la economía y nosotros con crisis estructural del capitalismo o sin ella, siempre estaremos en desventaja.
Fuente: Elementos para entender la crisis actual. Palacio, V.; Lara, M.A.; Mora, H. Sindicato mexicano de electricistas. México 2008. Pág. 39-45.
Enlace con el texto completo: http://www.rebelion.org/docs/78425.pdf
Globalización y posibles alternativas
Se hace necesario, pues, indagar en ella con el objeto de esclarecer aquello a lo que remite la globalización. Emprendamos el camino, aún a sabiendas de que nuestras conclusiones serán solo parciales e imprecisas.
La globalización se hace ilegible si no tenemos en cuenta los procesos más vastos en los cuales aparece: el capitalismo, y el imperialismo inherente a este. En primer lugar, es necesario tener una cosa clara: prefiero hablar de globalizaciones antes que de globalización. En los procesos complejos los plurales son más ricos que los singulares. Si aceptamos que nos encontramos ante un proceso complejo, al hablar de una única globalización nuestro acercamiento tendrá el peligro de ser deficiente. De esta forma, tendremos en cuenta las diferentes dimensiones de la globalización, a saber: económica, política y cultural. Aunque estos tres campos de la realidad social se encuentran en intima relación[1] presentan aspectos y particularidades únicas.
Un aspecto “polémico” en torno a la globalización es la determinación de su comienzo. ¿Es ésta un proceso que se inicio a la par del capitalismo allá por el siglo XV (Wallerstein 2005)? ¿O, por el contrario, es un proceso sólo característico de las últimas décadas? Bajo mi parecer, ambas posturas podrían ser plausibles. Si nos acercamos desde la larga duración podemos apreciar como aquello que, en un principio era local (una economía capitalista, una democracia liberal y una cultura europea), a lo largo de los últimos siglos se ha convertido en global. Esta seria, precisamente, la definición menos compleja de globalización: ciertos procesos locales (ya sean económicos, políticos y/o culturales) se expanden hasta convertirse en globales. Sin embargo, si defendemos que la globalización simplemente es un proceso histórico de larga duración, estaríamos ignorando todos los procesos actuales, dejando de lado aquello que de novedoso presenta la época presente en torno a este concepto.
Así, aceptando que hubo una primera globalización al calor del capitalismo, pondremos la atención en los aspectos novedosos de nuestro tiempo, en aquello que hace de hoy una época de incertidumbre (Bauman, 2007).
Globalización económico-política
La actual globalización económica no puede ser entendida sino tenemos en cuenta la presencia de las políticas neoliberales surgidas a principios de los 80. Estas políticas se han caracterizado, principalmente, por una desregularización de la economía, una fe ciega en el libre mercado y unas privatizaciones de todo aquello que era público. La implantación de estas políticas a lo largo y ancho del sistema capitalista ha posibilitado una economía tremendamente globalizada donde cada vez más las empresas transnacionales se convierten en uno de los actores principales de la economía. Podemos decir que más que nunca nos encontramos ante una internacionalización de la economía.
Junto a estas políticas neoliberales hemos visto la creación, en las últimas décadas de diferentes instituciones económicas planetarias, tales como el FMI, la OMC, y el BM (también encontramos instituciones políticas como por ejemplo la OTAN). Instituciones estas, supuestamente imparciales en la regulación de la economía mundial. Y digo supuestamente porque en la realidad funcionan como sustento y legitimación del orden operante, del imperialismo estadounidense. Es aquí donde toma sentido la esfera política.
Para acercarnos a ésta, nos será de gran ayuda el concepto de hegemonía (Wallerstein, 2005). Históricamente, en el sistema-mundo capitalista encontramos un Estado-nación que se ha elegido como hegemónico. Así, esta potencia hegemónica logra establecer las reglas que marcan la dirección de la economía-mundo. Los EEUU, como la actual hegemonía (aunque inexorablemente en declive), utiliza tales instituciones en función de sus intereses. Este carácter hegemónico de EEUU también nos ayuda a comprender su postura política internacional, basada en el unilateralismo y su auto-reconocimiento como “referente de la humanidad”.
Es en esta dimensión económico-política donde aparece el carácter ideológico de la globalización. Ésta, a través de sus políticas neoliberales, es concebida como la única alternativa posible de la realidad actual, como la única “receta” que pueden seguir los Estados. Con éstos, los Estados, llegamos a otro punto interesante de la globalización. En ella éstos se vuelven marginales en el aspecto económico-político. Ahora bien, no debemos confundir esta marginalidad con incapacidad, porque precisamente fueron los Estados los que impulsaron estas políticas. Una característica importante a resaltar referente al estado es su actual crisis política, la perdida de legitimidad de la democracia liberal.
Globalización cultural
Una vez tratados los aspectos económico-políticos de la globalización, ha llegado el turno de adentrarnos en la dimensión cultural de ésta. Si realizamos una reflexión rápida y superficial sobre este aspecto lo más tentativo seria concluir que las diferencias entre las culturas están desapareciendo, esto es, que las culturas se tornan homogéneas, que la american way of life se propaga de forma inevitable por todo el planeta. Mas, en esta reflexión, es importante y necesario no reducir la cultura a productos culturales. Que ciertos objetos culturales se encuentren diseminados por las diferentes culturas no significa que los seres humanos seamos cada vez mas iguales, ni que nuestras significaciones sobre la vida (bajo mi parecer este es el aspecto relevante de la cultura) sean las mismas. Nada más lejos de la realidad, ya que con la “agresión” de las políticas neoliberales se produce un doble proceso identitario: por un lado, hay un debilitamiento de ciertas identidades y por el otro, encontramos un reforzamiento de éstas. ¿Qué es lo que caracteriza a este proceso? Principalmente, en que una de las identidades que ha presentado mayor importancia, la nacional, pierde presencia a favor de identidades locales y regionales. Esto es, la comunidad nacional, tan relevante en los presupuestos de la modernidad, de cierta forma se difumina (no obstante, es paradójico como están surgiendo nacionalismos del pueblo, un nacionalismo de resistencia[2]).
Un proceso que ayuda a este cuestionamiento de la identidad nacional son las migraciones. Aunque la presencia de éstas no sea una característica exclusiva de los tiempos actuales si podemos apreciar que “desde 1945, y especialmente desde los años 70, se ha producido un aumento de los movimientos internacionales de población que abarca todas las zonas geográficas” (Castles 1997: 2). Esta movilidad poblacional tiende a romper las barreras territoriales nacionales.
Por ultimo, en un intento por terminar de caracterizar al tiempo presente son relevantes tres circunstancias que se dan hoy día: a. la gran precariedad laboral de nuestros días (Beck, 2000), b. la crisis ecológica, o más bien la conciencia global de dicha crisis; c. el incremento de las desigualdades socio-económicas, aspecto relacionado con el carácter de exclusión propio de la globalización (De Sousa Santos, 2001).
¿Hacia donde ir? Posibles alternativas
Como hemos visto, la globalización se representa por un lado, como la pérdida de autonomía de una nación para regular su economía y por otro, como el surgimiento de una economía mundial que hace imposible cualquier intento de salir de la lógica reinante. Pues bien, entre estos extremos es donde deben surgir las diferentes alternativas posibles. Pondremos el énfasis en los aspectos económico-político ya que a mi parecer éstos determinan la esfera cultural. No olvidemos que el capitalismo, un sistema económico, se ha convertido en un sistema social.
Antes de entrar en los posibles senderos emancipadores, creo importante rescatar dos conceptos que nos ayudarán a entender en mayor amplitud las posibilidades existentes. Me refiero al par centro/periferia. Establecido en los años 50 por los académicos de la CEPAL, y rescatado más tarde por los teóricos del sistema-mundo, estas categorías nos remiten a la naturaleza del capitalismo. Así, el centro fue siempre el que marcó las reglas del sistema y el que dirigía la dirección de éste. Por el contrario, la periferia siempre ha estado sometida, saqueada y sumisa. Por esta razón, y como estamos comprobando en los últimos años en América Latina, es la periferia la que tiene las mayores potencialidades, la capacidad contrahegemónica, para comenzar a esbozar estas alternativas tan deseadas.
Como sostenía Braudel, el capitalismo no es, precisamente, una economía de mercado sino, antes bien, el antimercado. Claramente, pues, se hace urgente volver a un mercado “otro” ya que éste es necesario. Es imperioso otro sistema de producción que sea capaz de ser más equitativo y redistributivo. ¿Qué medidas tomar para lograr esa economía “otra”? En primer lugar, los Estados-nación deben volver a sujetos activos de sus economías, a convertirse en los reguladores de ésta: subsidios, reformas agrarias, reducción de las privatizaciones,… (aquello que, precisamente, estamos observando en países como, por ejemplo, Bolivia y Venezuela). Una vez emprendido este camino, sería pertinente crear sistemas alternativos de producción. A mi parecer, dichos sistemas deben de converger en un aspecto: la comunidad, lo cooperativo. Así, la creación de pequeñas redes (para paulatinamente irse expandiendo) puede ser uno de los primeros pasos de una economía más humana, más personal.
En otro sentido, es necesario cuestionarse la figura del Estado-nación como única institución legítima para llevar a cabo el proyecto democrático. Porque, como decíamos antes, la credibilidad en la democracia liberal participativa esta en bancarrota. Es hora de re-configurar que es eso a lo que llamamos democracia. Mediante este re-pensar lo democrático sería posible nuevas formas de experimentar lo político (un ejemplo de esta nueva democracia participativa serían los caracoles neozapatistas).
Por otro lado, nos es imposible desdeñar la gran cantidad de movimientos sociales que surgen alrededor del planeta, aunque en especial en América Latina (así tenemos a los piqueteros argentinos, el Movimiento Sin Tierra de Brasil, los movimientos indígenas de Bolivia y Ecuador o los propios zapatistas mexicanos). Se precisa afianzar y propagar la luz que ofrecen estos movimientos. Son éstos los que pueden hacer que lo local se torne en global, sirviendo de ejemplo para otras luchas sociales.
Un aspecto obvio, pero no por ello menos importante, que apremia ser solucionado es las magnas desigualdades socio-económicas que crecen de forma exponencial con las políticas neoliberales. No es posible la actual situación mundial donde unos pocos individuos reúnen una cantidad de riquezas mayor que naciones enteras. Una medida sencilla sería que estos ricachones pagarán un impuesto redistributivo en función de sus inmensas posesiones. Además no olvidemos que son estas desigualdades las que fuerzan las mayorías de las migraciones existentes hoy día.
Para finalizar, expresar que hoy más que nunca somos conscientes de que otro sistema social, que no sea el capitalista, es posible. Como bien nos recuerda Samir Amin, el capitalismo está senil, a puntito de morir. Su grado de insostenibilidad es tan alto que se hace imposible su continuidad por mucho más tiempo. Por esta razón se avecinan momentos de lucha y caos. En nuestras manos está hacer de este mundo un lugar un poco más humanitario y humano.
[1] Dada la relación existente entre las dimensiones económica y política, se realizará su análisis de forma conjunta.
[2] Esta idea se puede apreciar con claridad en la actual situación mexicana en torno al petróleo, donde el pueblo enfatiza dicho nacionalismo para impedir la reforma energética de Pemex.
- Amin, S. (2002). Capitalismo senil. La Jiribilla.
- Bauman, Z. (2007). Tiempos líquidos. Vivir en una época de incertidumbre. Tusquets. México.
- Castles, S. (1997). Globalización y migración: algunas contradicciones urgentes. Discurso inaugural de la reunión del Consejo Intergubernamental del MOST.
- De Sousa Santos, B. (2001). Nuestra América. Reinventando un paradigma subalterno de reconocimiento y redistribución. Revista Teoría, cultura y sociedad. nº18.
- Beck, U. (1998) ¿Qué es la globalización? Falacias del globalismo, respuestas a la globalización. Paidós. Barcelona.
- Wallerstein, I. (2005). Análisis del sistema-mundo. Siglo XXI. México.
Ruinas mayas de Chiapas
Palenque. Manolín, Elly y Juanp.
La Inversion española en México: reconquistando en tiempos ¿postcoloniales?
Las políticas neoliberales aplicadas a partir de los años 80 en todo el sistema capitalista traen consigo ciertas medidas a tomar. Entre ellas la apertura de las fronteras nacionales a la inversión extranjera. Así, el capital español ha derribado sus fronteras peninsulares para introducirse en América Latina desde finales de los años 90 hasta nuestras fechas. Con el inicio del nuevo milenio, que coincidió en México con la toma del poder por parte de PAN, la inversión española a puesto sus miras, con especial interés, en México (con un total de 2740 empresas españolas operando el pasado año[1]), tornándose éste en el país preferido para dicha inversión. Esta coyuntura se une a tres circunstancias relevantes, a saber: la primera: el año 2007 fue record en la inversión extranjera directa en América Latina, donde México fue el segundo destino preferido por los inversionistas extranjeros, tras Brasil[2]. La segunda es el acuerdo global de Tratado de Libre Comercio que corroboraron México y la Unión Europea (TLCUEM) en el año 2000, convirtiéndose, de esta manera, México en el único país, junto a Brasil, con este carácter[3]. Y por último, y en esta misma línea, México adquirió el status, en el pasado mes de mayo, de “socio estratégico” de la Unión Europea[4]. Dadas estos argumentos, se hacen necesarios y pertinentes estudios que intenten desentrañar los pormenores de esta inversión española en México.
Introducción
“La lluvia que irriga a los centros del poder imperialista ahoga los vastos suburbios del sistema. Del mismo modo, y simétricamente, el bienestar de nuestras clases dominantes --dominantes hacia dentro, dominadas desde fuera- es la maldición de nuestras multitudes condenadas a una vida de bestias de carga”. Estas líneas pertenecen a la introducción del gran libro de Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina. En este pequeño párrafo se concentran las palabras que han conformado, y conforman, la historia de América Latina: poder, imperialista, sistema, clases dominantes y dominadas, condenadas,…. Es esta la realidad latinoamericana desde que el capitalismo emergió como el terrible monstruo convertido hoy día. Sin embargo, hemos pasado de una dominación clara, soberana y violenta (propia de los tiempos coloniales) a una dominación mucho más sigilosa donde ya no es necesaria una ocupación del territorio para ejercer el imperialismo.
La condición estructural latinoamericana dentro del capitalismo ya la advirtieron en los años 50 los académicos de la CEPAL. En la periferia del sistema, la región lleva siglos a expensas de la depredación del centro. No obstante, encontramos coyunturas históricas donde el imperialismo propio del capitalismo se hace más palpable y manifiesto, al par que va mutando hacia otras manifestaciones. La actuación del capital español en América Latina durante los últimos quince años es un ejemplo de dicha coyuntura. Para mostrar de una forma diáfana esta situación, pondremos la mira en la inversión directa española en México, país que en los últimos diez años se ha convertido en el referente por excelencia de las empresas españolas. Mas antes de entrar en la actual situación, echemos la vista atrás para así comprender mejor como hemos llegado hasta esta relación méxico-española.
México y España: sembrando el camino neoliberal
Las políticas neoliberales, expandidas por todo el sistema capitalista desde los primeros años de la década de los 80, tornaron las relaciones económicas más internacionales que nunca. Estas políticas ponían el énfasis en tres aspectos principales: la desregularización de la economía, la creencia ciega en el libre mercado y la privatización de recursos que antaño estaban bajo la tutela del Estado. Esta “pócima mágica” se decía que era la única alternativa posible (TINA[5], “There is no alernative”) ante la realidad económica. Esta manera de entender la economía fue rubricada y enfatizada con la firma del Consenso de Washington, llevada a cabo en 1989, concebido como el mejor programa económico que los países latinoamericanos debían aplicar para impulsar su crecimiento.
Es el turno de fijar nuestra atención en el discurrir del neoliberalismo acontecido en España. El país, que a principios de los 80 llevaba a penas cinco años de dejar atrás un régimen dictatorial de alrededor de cuarenta años regido por la autarquía (Durán Herrera, 2006), tenía pretensiones de convertirse en un país central, o al menos semiperiférico, del capitalismo. Para ello, tuvo que incorporarse en 1986 a la Comunidad Europea (CE), bajo el mandato de Felipe González. Este nuevo mercado donde se insertaba España, en la línea neoliberal, requería procesos de liberación económica por parte del gobierno español. Entre ellos la facilitación de la inversión extranjera para las empresas españolas. Al mismo tiempo, y en perfecta concordancia con la lógica europea, “en el Estado español se produjo en esos años una sucesión de fusiones, reestructuraciones y privatizaciones que hizo que las empresas del país crecieran en tamaño y capital y pudieran estar en disposición de lanzarse a competir en otros mercados[6] ”. De esta forma, a principios de los años 90, el capital español tenía la oportunidad “soñada” de romper las fronteras peninsulares.
Al par que sucedían estos procesos en España, México, en su intento de no perder el tren de la globalización económica, comenzaba con su apertura económica. Los primeros indicios de medidas neoliberales los podemos ver con el gobierno de De la Madrid, aunque será en el sexenio de Salinas de Gortari, a partir de 1988, cuando estas medidas serán más profundas y aceleradas. Estas medidas llevadas a cabo obedecían en gran medida a la crisis de 1982, donde se agotó la credibilidad en el régimen de sustitución de importaciones. Esta apertura económica al exterior se vio ratificada cuando “en 1985 se inicia el desmantelamiento de los aranceles y en 1986 se accede al GATT; firmándose más tarde una serie de tratados comerciales con diversos países[7]”. Pero es a principios de la década de los 90 cuando se producen dos acontecimientos que, de forma definitiva, preparan la entrada del capital extranjero a México: el primero, en 1993, cuando se firma la nueva ley de inversión extranjera; el segundo con el refrendo, en 1994, del TLCAN[8]. Recordar, que el de México no es un caso aislado dentro de la lógica neoliberal que “inundó” América Latina en la década pasada, ofensiva caracterizada por las continuas privatizaciones y el recorte en el gasto social (Busto Mauleón, 2005).
Como podemos apreciar, los procesos acontecidos en ambos países guardan estrechos paralelismos formales y temporales. No obstante, encontramos una diferencia realmente decisiva, a saber: que uno, España, derribaba sus fronteras para que el capital saliera; el otro, México, para que dicho capital entrara. Esta divergencia será la que haga posible la relación económica de ambos países.
La figura de las trasnacionales como abanderadas de la IED
La Empresa trasnacional (ETN) se ha ido convirtiendo, tras la Segunda Guerra Mundial, en uno de los principales actores de la economía globalizada. Según la definición clásica de John Kenneth Galbraith (1967), la ventaja de las empresas transnacionales consiste en dos rasgos fundamentales: en el aprovechamiento de las asimetrías entre el país de origen y los países receptores de la radicación de capital y en la expansión de sus actividades al sector financiero. Asimismo, el objetivo principal de las ETN es la reducción de costes, o hablando en términos capitalistas la maximización de los beneficios. Para ello, estas ETN no dudan en buscar lugares donde las condiciones de producción sean más óptimas, en el sentido de una mano de obra más barata y unas restricciones menos severas en el plano ambiental. Esta búsqueda de nuevos lugares para acumular capital, lleva a las ETN a incidir en las políticas de los diferentes gobiernos y de las instituciones internacionales (FMI, OMC, BM).
¿Cuál es el camino preferido de las ETN para alargar sus “tentáculos”? La forma más sencilla es mediante la Inversión Extranjera Directa (IED). Sobra decir que la mayoría de esta IED se origina desde el centro del sistema capitalista: “La ETN de los países desarrollados siguieron siendo las principales fuentes de IED y representaron el 84% de las salidas mundiales[9]”. Respecto a esta inversión existe un debate a cerca de la verdadera función que presenta ésta en las economías nacionales latinoamericanas[10]: ¿Es el capital privado extranjero uno de los caminos principales del desarrollo de la economía? ¿O, por el contrario, es una de las principales armas de explotación e imperialismo de las tierras americanas? Por el momento, dejaremos estas cuestiones sin respuestas, para intentar responderlas más adelante mediante la experiencia española en México. Por ahora, solamente comentaremos que la unidireccionalidad (del centro a la periferia) de dichas inversiones parece mostrar esta tendencia inherente del capitalismo al imperialismo.
Determinantes del desembarco español en México
Cuando se encuentran presentes dos actores en una relación, ya sea económica o social[11], existen factores de diferente naturaleza. Por ejemplo, en este caso del capital español y la economía mexicana, encontramos unos factores de empuje y unos factores de atracción. Los primeros se encuentran relacionados con las circunstancias de las empresas españolas. Con anterioridad, ya bosquejábamos ciertos procesos que sucedieron en la economía española que dejaron libre el camino de la expansión de dichas empresas (principalmente, la entrada de España en la CE y lo que supuso ello en la liberalización de la economía española). De esta forma, España, en apenas una década, pasaba de tener una media de IED de 2.300 millones de dólares entre los años 1985-1995 a presentar en un sólo año, en 1998, 18.900 millones de dólares (Chislett, 2007). El destino de estas inversiones era (y es), principalmente, América Latina.
¿Y los factores de atracción hacia México? Estos factores se presentan más complejos. Para responder a la pregunta, pondremos nuestra atención primeramente en los factores existentes en América Latina, que en cierta manera coinciden con los de México. Varios autores dividen estos factores de atracción en dos, a saber: económicos y culturales[12]. A mi parecer, esta división es errónea ya que la atracción hacia América Latina del capital español solamente responde a factores económicos. Estoy de acuerdo con Ramiro (2007) cuando dice que “en este sentido, no se sostiene el tópico de que las empresas españolas eligieron expandirse en América Latina porque había una lengua y una cultura comunes[13]”. Bajo mi punto de vista, el capitalismo, y su lógica de maximizar los beneficios, no entienden de culturas, lenguas y patrias. (Aquí, se tornan importantes los discursos que se manejas desde España y México alrededor de una historia y destino común, discursos, que analizaremos posteriormente, que sólo pretenden legitimar las operaciones del capital español).
Estos factores explicarían la atracción hacia América Latina. Ahora se hace necesario poner la atención en los factores propios de México. Éstos comienzan a materializarse a comienzos del nuevo milenio al par que el PAN, que por cierto entablará unas excelentes relaciones con el gobierno español (primero con el PP de Aznar y posteriormente con el PSOE de Zapatero), se erige en la nueva fuerza política. Así, en el año 2000 va a entrar en vigor el llamado Acuerdo Global entre la Unión Europea y México[14], convirtiéndose éste en el primer país latinoamericano con este tipo de convenio. Este acuerdo global es en realidad un Tratado de Libre Comercio, el segundo en relevancia para México tras el TLCAN rubricado en el 1994. Por otro lado, y apenas hace unos dos meses, la Unión Europea, otra vez en escena, le otorgó a México el status de “socio estratégico”, carácter privilegiado que sólo antes, en Latinoamérica, poseía Brasil[15]. Como podemos apreciar, existe especial interés por parte de la UE, donde España es el abanderado, en las relaciones económicas con México.
Tampoco podemos olvidar la situación estratégica de México, en el sentido de la cercanía de los EEUU. El capital español se encuentra interesado en introducirse en terreno estadounidense, como demuestran las últimas adquisiciones y concesiones de BBVA en la banca estadounidense y OHL en la administración de carreteras. Para finalizar con estos factores de atracción, debemos decir, en referencia al “clima satisfactorio”, que México es uno de los países que presenta un marco institucional con más garantías para la IED y también uno de los que hacen la “vista gorda” ante el llamado imperialismo ecológico, más adelante analizado, propio de las trasnacionales.
Algunas cifras
Para mostrar de una forma más diáfana la presencia de la inversión española en México, creo conveniente compararla con la del resto de América Latina. Esto nos revelará la relevancia que ha adquirido México para el capital español en lo últimos años.
Cuadro 1. LA INVERSIÓN DIRECTA ESPAÑOLA EN MÉXICO CON RESPECTO AL TOTAL DE AMÉRICA LATINA (1996-2007)
Como se puede apreciar en el cuadro n°1, desde el año 2000 la inversión española en México ha adquirido verdadera importancia en el total de América Latina. Así, de apenas un 3% del total de AL en los últimos años de la década del los 90, México ha pasado a representar una media de un 20% en los últimos ocho años. Y esta tendencia seguirá, al menos, manteniéndose por unos cuantos años. Por otro lado, vemos que en el año 2004 hay un repunte importante. Éste es debido a la adquisición de Bancomer por el BBVA.
Cuadro 2. LA INVERSIÓN DIRECTA ESPAÑOLA EN MÉXICO DENTRO DEL TOTAL (1996-2007)
Esta otra gráfica, intenta mostrar la importancia de la inversión directa española en México con respecto al resto de países. Como podemos apreciar, el porcentaje es menor aquí que en la anterior gráfica. Esto es debido a que EEUU ha sido históricamente un inversor en México de tremenda relevancia, es su “patio trasero”. No obstante, la inversión acumulada del capital español en los últimos once años asciende hasta un total de 29232 millones de dólares. Así, superando el monopolio de EEUU, veamos la figura del capital español dentro de la Unión Europea. Hasta el año 2001, era Holanda el mayor inversor europeo en México. A partir de ese año, es España quien adopta esta posición siendo el mayor inversor europeo hasta el año 2007 (exceptuando los años de 2005 y 2006 donde retomó ese lugar Holanda). Estos dos países acaparan más de la mitad de la inversión de la UE en México.
Por último, es necesario fijar la atención en los diferentes mercados donde opera la economía española. A diferencia de la inversión mexicana en España que se encuentra concentrada hasta en un 70% en el petróleo, la inversión española en México se encuentra diseminada por todos los sectores económicos: construcción e infraestructuras (OHL, ACS, Acciona), la banca (Santander, BBVVA,…), la electricidad (Endesa, Iberdrola, Unión Fenosa), telecomunicaciones (Telefónica), Gas (Gas Natural). Todas estas empresas funcionan como grandes multinacionales. Sin embargo, no debemos olvidar la presencia en los últimos años de las PYMES (pequeñas y medianas empresas) en México. De esta forma, el año pasado operaron, en territorio mexicano, un total de 2740 empresas españolas[16].
Discursos legitimadores
Desde la dimensión antropológica es determinante el punto de vista de los actores. En este caso, y salvando las distancias existentes, nos acercarnos a la perspectiva de los actores que legitiman y hacen posible esta desigual relación económica entre México y España. Para ello, analizaremos los discursos que se refieren a dicha relación económica. Discursos que, principalmente, aparecen dentro de uno de los eventos que muestran con gran claridad la relación económica existente entre México y España, el Foro de Inversiones y Cooperación Empresarial Hispano-Mexicano, que se viene realizando desde el 2001 en la tierra del chile.
Estos discursos, en boca de los jefes de gobierno, de los secretarios de economía de ambos países e incluso de la Casa Real española, se caracterizan, ponen el énfasis, en dos aspectos, a saber: por un lado, las bonanzas de la liberalización y privatización económicas; por otro, la historia y cultura común de ambos países. De esta forma, este imperialismo español en forma de capital presente en México, se encuentra legitimado por estos aspectos: económicos, los primeros, y culturales, los segundos.
Así, por ejemplo, el Príncipe Felipe decía esto en la inauguración del citado foro en el año 2006: “Pues México es un gran país, con el que nos unen intensos y profundos lazos, marcados por un gran respeto y amistad, y una creciente demostración de trabajo en común y de empatía en muchos aspectos que nos afectan tanto en esta nueva era bajo los designios de la globalización”. ¿A que trabajo en común y empatía se refiere? ¿Al despojamiento que España, a través de sus empresas, lleva a cabo en México? Este discurso[17], que aquí analizamos, no tiene ningún desperdicio en lo relativo a esa legitimación de la presencia española en México. Todas las palabras utilizadas por el Príncipe pareciera que las pronunciara un secretario de economía del gobierno español.
En lo que se refiere a las “bonanzas” y pertinencia de las políticas neoliberales para el desarrollo de un país, veamos lo que decía, en el primer foro, allá por el año 2001, el entonces presidente del gobierno español, José María Aznar: “En definitiva, México avanza en lo que es algo esencial para un país moderno, que es en la aplicación de medidas de reforma estructural, que aumentan el potencial y la estabilidad de la economía mexicana, poniendo sus bases para un mejor funcionamiento, para un dinamismo económico mayor y para un mayor bienestar y prosperidad de los ciudadanos”. Cuando habla de reforma estructural en realidad se está refiriendo a la privatización de las empresas estatales, a la apertura hacia el exterior de la economía mexicana, al recorte en el gasto social, en definitiva, al recetario del neoliberalismo. Y no podía faltar el “supuesto” bienestar y prosperidad que estas políticas ofrecen para un país.
Y por último, veamos lo que se dice por parte mexicana: “Somos países entrañablemente ligados. Ligados por la historia, unidos en la cultura, unidos por la amistad. Y gracias a ustedes, desde ahora, unidos en las oportunidades de crecimiento económico, de intercambio comercial y de inversión”. Estas palabras fueron pronunciadas por el presidente Felipe Calderón en el foro del 2006. Vemos el discurso de la historia, de la cultura, de esos lazos comunes, de esas afinidades que tanto enfatizan estas personalidades. Hasta de amistad, pero como decíamos antes el capital no entiende de amistad, ni de cultura.
Los efectos de la Inversiones extranjeras
Los efectos producidos por las inversiones españolas en México se dirigen, a mi parecer, hacia dos esferas: una económica y otra ecológica. Veamos en primer lugar el aspecto económico.
Desde la esfera económica del capitalismo, se nos dice que la IED tiene el potencial de generar empleo, aumentar la productividad, transferir conocimientos especializados y tecnología, aumentar las exportaciones y contribuir al desarrollo económico a largo plazo de los países en desarrollo de todo el mundo. En una línea similar, son concebidos los Tratados de Libre Comercio establecidos entre diferentes países. Sin embargo, existe el peligro de dejar expuesta una economía nacional a las ambivalencias del mercado y de otras economías. México, con su apuesta por la IED Y los TLC, muestra severas carencias para desarrollar una economía nacional y local. Además, esta IED se encuentra muy concentrada y el déficit de México crece con los diferentes tratados de libre comercio. Así, “desde la entrada en vigor del TLCUEM (2000-2006), el déficit comercial de México frente a la UE ha aumentado considerablemente al pasar de 9,439 a 16,957 millones de dólares, un aumento de 79.6%[18]”. ¿Qué sucederá cuando estas inversiones no sean rentables para las trasnacionales y comience el abandono de dichos capitales? Esta apuesta tan severa, en este caso en el capital español, no es precisamente como se nos dice una garantía desarrollo económica a largo plazo. Todo lo contrario, esta forma de entender la economía no pone sus miras más allá del presente.
Es el turno de la esfera ambiental. Para llevar a cabo sus proyectos, las empresas españolas no dudan en derribar montañas, aniquilar bosques y/o exterminar humedales. Asimismo, convierten a muchas poblaciones en sujetos desplazables y despojados. Es el llamado imperialismo ecológico-social, concebido como el comportamiento negligente de ciertas empresas, especialmente las trasnacionales, hacia los recursos naturales y poblacionales, con las consiguientes alteraciones del equilibrio tradicional. Nos referimos a un comportamiento que no respeta los derechos humanos básicos. Este comportamiento se encuentra legitimado por parte de los Estados, que son los verdaderos responsables de estas “criminales” actuaciones de las trasnacionales. En este sentido, el actual gobierno mexicano se presenta especialmente permisivo, incluso apoyando, ante estas actuaciones imperialistas[19].
Conclusión
La IED, dentro de la lógica capitalista, establece relaciones económicas entre diferentes países. Cuando las desigualdades son severas entre estos países, como es el caso de México y España, estas relaciones suelen ir en favor del país más rico. España desembarcó en América Latina en busca de oportunidades, y las encontró de la mano de la burguesía local –la clase dominante-. Nos dicen que esta inversión trae consigo muchas posibilidades de desarrollo para las diferentes economías nacionales, en este caso para México. Sin embargo, el imperialismo de esta relación es patente. Como dice Galeano, “no faltan políticos y tecnócratas dispuestos a demostrar que la invasión del capital extranjero “industrializador” beneficia las áreas donde irrumpe. A diferencia del antiguo, este imperialismo de nuevo signo implicaría una acción en verdad civilizadora, una bendición para los países dominados [….] el imperialismo actual irradiaría tecnología y progreso, y hasta resultaría de mal gusto utilizar esta vieja y odiosa palabra para definirlo[20]”. España, valiéndose de su cultura, lengua y pasado común, se beneficia de esta desigual relación económica desestabilizando en muchas ocasiones las barreras de lo ambiental y de lo humano.
Este análisis solo ha sido un intento de acerarse a la desorbitada presencia del capital español en México. Son necesarios estudios más analíticos y detallados para demostrar este “nuevo desembarco” español.
[1] Secretaría de Economía de México. Dirección general de inversión extranjera.
[2] La inversión extranjera en América Latina y el Caribe 2007. CEPAL.
[3] Aguirre, R; Pérez, M. Siete años del tratado UE-México (TLCUEM): una alerta para el sur global. Red de acción frente al libre comercio. 2007.
[4] En prensa: El País, 7 Mayo de 2008.
[5] TINA, es la famosa expresión acuñada por Margaret Thatcher, primer ministra del Reino Unido (desde el año 1979 a 1980) ante la “supuesta” inevitabilidad de las políticas neoliberales.
[6] Ramiro, P; González, E.; Pulido, A. (2007). Las multinacionales españolas en Colombia. Observatorio de Multinacionales en América Latina. Pág. 5.
[7] Ramírez Torres, A. (2002). Tesis doctoral: Inversión directa extranjera en México: determinantes y pautas de localización. Universidad autónoma de Barcelona. Pág. 67.
[8] EL TLCAN (Tratado de Libre Comercio con América del Norte, NAFTA en inglés) es el tratado de libre comercio firmado por México, junto a EEUU y Canadá, más importante.
[9] Informe sobre las inversiones en el mundo, 2007. Empresas trasnacionales, industrias extractivas y desarrollo. Naciones Unidas, New York Y Ginebra. 2007.
[10] Para ahondar en este debate consultar los trabajos de Delgadillo de Lira (2005) y
[11] Son las mismas circunstancias que en el hecho migratorio donde debemos tener en cuenta que lleva a lo migrantes a salir de su país y porque deciden ir a un determinado país.
[12] Véase a este respecto los trabajos de Chislett (2007) y Delgadillo de Lira (2005).
[13] Ramiro, P; González, E.; Pulido, A. (2007). Las multinacionales españolas en Colombia. Observatorio de Multinacionales en América Latina. Pág. 7.
[14] Aguirre, R; Pérez, M. Siete años del tratado UE-México (TLCUEM): una alerta para el sur global. Red de acción frente al libre comercio. 2007.
[15] En prensa: El País (España), 7 Mayo de 2008.
[16] Secretaría de Economía de México. Dirección general de inversión extranjera.
[17] Las siguientes palabras: lazos, relaciones, compartir, conjuntos, común,….siembran todo el discurso.
[18] Aguirre, R; Pérez, M. Siete años del tratado UE-México (TLCUEM): una alerta para el sur global. Red de acción frente al libre comercio. 2007. Pág.9.
[19] Sirva de ejemplo de lo que estamos expresando, la actual actuación de las empresas españolas, con la legitimación del gobierno mexicano, en el Istmo de Tehuantepec (en el ámbito de la energía eólica) o en la península del Yucatán (con los complejos turísticos).
[20] Galeano, E. (2007). [org.1971]. Las venas abiertas de América Latina. Siglo XXI. México DF. Pág. 269.
España - Italia, penaltis narrados por la Cadena Ser
Para vivir ese momento tan grande, que fue la tanda de penaltis, emprendí la busqueda del audio de los penales de la cadena ser, que siempre se "dejan" la piel, y edite un video, tras varias horas, con las imágenes de los lanzamientos. Espero que os guste y que disfruten.
Migración e identidad en España
Las migraciones, y los migrantes, son algo característico de este mundo desde que los españoles llegaron a América. No obstante, para los españoles y españolas es en estos tiempos cuando parece que el hecho migratorio más nos repercute. Con el objeto de entender un poco más aquello que llamamos migración, hay van estas líneas.
Introducción
El presente ensayo pretende proporcionar unas pinceladas sobre el lugar y la importancia del proceso migratorio en la sociedad española durante los últimos 40 años –donde España ha pasado de país emisor a receptor.
Para ello, se hace necesario, en primer lugar situar la migración en un contexto más global, analizando las causas que hay detrás de éste. Así, trataremos de explicar porque se producen las migraciones, en ambos sentidos: porque los inmigrantes en muchas ocasiones se siente forzados a abandonar sus países y porque eligen, en este caso, España como país de llegada.
El hecho migratorio presenta una relevancia –a la vez que un desconocimiento- en España que no podemos obviar. La venida de migrantes durante los últimos 10 años –junto con la ayuda de otros aspectos, está favoreciendo un debate sobre el lugar que presenta la identidad nacional en la población española. Intentaremos ahondar en esta identidad.
Asimismo, esta llegada de personas de otras nacionalidades –que normalmente suelen presentar otros modelos culturales, facilita la aparición de actitudes racistas y xenófobas en la sociedad española. Trataremos de explicar que aspectos subyacen a estas actitudes y porque se producen éstas.
Las migraciones en un contexto global. Aproximación al porque de las migraciones.
Pero, ¿a que obedecen estos movimientos migratorios de los países menos avanzados hacia los países más desarrollados? Para responder a esta pregunta, seguiremos los planteamientos de Portes (2001).
Sin embargo, estas relaciones históricas -que si han determinado los movimientos migratorios actuales- no terminan de explicar plenamente las migraciones. Así, para seguir con la explicación, se hace necesario realizar un análisis de los contextos sociales migratorios, señalando las fuerzas que dan forma a éstos. Una de estas fuerzas, que han determinado los movimientos de población, es el reclutamiento de trabajadores, que se ha convertido en un mecanismo importante para recuperar anteriores relaciones establecidas por el colonialismo. Otra, son los desequilibrios, sociales y económicos, entre países emisores y receptores de migrantes. Por último, encontramos el establecimiento de redes sociales, que facilitan en gran medida el flujo de migrantes.
Identidad nacional
No obstante, antes de adentrarnos en el debate de la identidad española, pasemos a analizar y comprender mejor lo que queremos decir cuando hablamos de identidad. Para ello, nos apoyaremos en las ideas de Amin Maalouf (2007) alrededor de ésta. Para Maalouf la identidad no es algo inmutable, cerrado sino que está continuamente expuesta a la transformación, a la permeabilidad:
“La identidad no se nos da de una vez por todas, sino que se va construyendo y transformando a lo largo de toda nuestra existencia […] los elementos de nuestra identidad que ya están en nosotros cuando nacemos no son muchos –algunas características físicas, el sexo, el color,.. Y además, ni siquiera entonces todo es innato” (Maalouf 2007, 31).
Según Maalouf, la identidad de una persona es tan compleja y única que no se puede reducir a la nacionalidad o la religión. La identidad que cada individuo vamos conformando es irremplazable, imposible de confundirse con ninguna otra. Con ello, Maalouf nos quiere decir que cada uno somos distintos de los demás, de este modo nos alienta a que cada uno/a de nosotros/as cultive su propia identidad:
“Se debería animar a todo ser humano a que asumiera su propia diversidad, a que entendiera su identidad como la suma de sus diversas pertenencias en vez de confundirla con una sola, erigida en pertenencia suprema y en instrumento de exclusión, a veces en instrumento de guerra. Especialmente en el caso de todas las personas cuya cultura de origen no coincide con la cultura de la sociedad en que viven, es necesario que puedan asumir, sin demasiados desgarros, esa doble pertenencia, que puedan mantener su apego a su cultura de origen, no sentirse obligados a disimularla como si fuera una enfermedad vergonzante, y abrirse a paralelo a la cultura de origen” (Maalouf 2007, 169).
Una vez conocida en más profundidad la idea de identidad, volvamos a retomar el debate del que antes hablábamos. Como decíamos con anterioridad, la inmigración ha supuesto en la sociedad española un cuestionamiento de lo que significa “ser español”. Con la presencia extranjera, la idea de nación –y por ende la identidad nacional- se torna inestable, al oponerse aquella a los discursos monoculturales occidentales que tradicionalmente han dominado (Davies 2006, 100). Esta situación se podría percibir como una magnifica oportunidad para cuestionarnos nuestra identidad, para enriquecernos a partir de la interacción con el “otro”. A este respecto nos dice Millán Agudo:
“La inmigración y el multiculturalismo que ésta conlleva no se han convertido en el mayor problema de nuestras sociedades, como se insiste en denominar el fenómeno desde los foros de opinión, sino en uno de sus mayores potenciales de desarrollo humano gracias a la riqueza que supone el mestizaje y la convivencia de diferentes culturas, algo que debería conducir a una mayor tolerancia, solidaridad y cooperación entre los pueblos” (Millán Agudo 2002, 12).
Sin embargo, sucede todo lo contrario: los inmigrantes son percibidos como una amenaza, como una invasión; la solidaridad suele brillar por su ausencia y la tolerancia se encuentra guardada en un cajón, tornándose en intolerancia. Resultado: aquellos son víctimas de prácticas racistas y xenófobas por parte de la sociedad nativa. Se convierten en excluidos sociales. Mas, ¿porque se producen estas prácticas, que hay detrás de estos discursos y actitudes? Intentemos responder a esta cuestión.
Racismo y exclusión social
Para entender el racismo hoy día es necesario tener muy en cuenta la idea de nación. Ésta va ser el motor del racismo, la que alimente a éste. Para entender mejor el racismo, seguiré los planteamientos de Freddy Rivera (2004) sobre este particular.
Como antes veíamos, la nación no deja espacio para la heterogeneidad. Así, aquella es concebida como una realidad impertérrita, donde se enfatiza la existencia de un único modelo cultural. No gusta de contradicciones y su sentido es llegar a ser una supercomunidad homogénea, caracterizada por una identidad inmutable. De esta forma, los grupos poblacionales que se salen de ese único modelo cultural, aquellos que presentan identidades y realidades diferentes, son objeto de discriminación y exclusión, es decir, de prácticas racistas.
Estas prácticas, nos dice el autor, históricamente hacían referencia a la biología –a la inferioridad natural. Actualmente, se abandonan las referencias a la raza; el nuevo racismo se nos presenta de una forma más sutil, a saber, en términos de cultura.
“Las referencias a la raza y a la sangre son abandonadas y las antiguas prescripciones biologizantes de pureza racial se expresan ahora en términos de cultura a través de una discursividad que enfatiza el evitar el cruzamiento interétnico y la mezcla cultural, ya que parte de la irreductibilidad de las diferencias culturales” (Rivera 2004, 4-5).
De esta manera, se nos dice que hay que evitar la miscelánea cultural, el contacto interétnico. Para legitimar este discurso, los neo-racistas se valen del derecho a la diferencia y a la diversidad cultural como argumento para evitar la mezcla entre unos y otros –convierten este diferencialismo absoluto en una forma sutil de racismo. Desde este discurso, los inmigrantes son vistos como una amenaza capaz de disolver y desestabilizar la identidad cultural de un país. Este racismo, inevitablemente, trae consigo la exclusión social y la represión; el trato desigual hacia el otro, hacia el inmigrante.
Conclusión
La actual situación global, impregnada de desigualdades socioeconómicas entre el norte y el sur, propicia que los movimientos de población se encuentren a la orden del día. Estas migraciones son explicadas, normalmente, en términos simplistas, a saber, todo se reduce a la “fatal” situación del inmigrante. Sin embargo, es necesaria una visión más profunda para poder revelar toda la complejidad de las migraciones. Así, debemos fijarnos en ciertos aspectos que nos ayudan a comprender el fenómeno: necesidad de manos de obra, los desequilibrios sociales y económicos, las relaciones históricas y las redes sociales.
Durante las últimas décadas, la sociedad española, ayudada por esta situación global y su situación particular, ha sido objeto de una vertiginosa transformación socioeconómica. Esta metamorfosis ha ido acompañada de un cambio de papeles en la naturaleza de las migraciones. Así, hemos pasado de país pobre y emigrante -especialmente en la década de los 60- a un país rico e inmigrante- con un 9.3% de la población en categoría de inmigrado/a.
Esta situación, ha propiciado un cuestionamiento de la identidad nacional española, identidad que se ha conformado bajo unas condiciones de hermetismo e inmutabilidad. Sin embargo, la identidad nunca es fija sino cambiante, permeable y múltiple. La españolidad evoluciona constantemente con pautas de migración y movilidad que obligan a los españoles a nuevas posiciones de sujeto desde donde deben reconsiderar su situación (Davies 2006, 108).
El racismo, tan relacionado a la idea de nación, no ayuda en nada a esta reconsideración de la identidad española. Más aún, propicia situaciones de exclusión y marginación, dejando escapar la gran oportunidad de derribar las fronteras culturales, y de enriquecernos mutuamente, que tan separados nos tienen a unos y a otros.